El escritor estuvo detrás del guión para cine y ganó un Oscar por su adaptación.
Y el director fue William Friedkin, quien en el año 1971 se había llevado otro Oscar por mejor director por el filme de suspenso "Contacto en Francia", (The French Connection en inglés), el cual además se llevó otras cuatro estatuas de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de EE. UU.

Imagen original sin editar.
Fue muy controversial y discutida al ser proyectada en cines, un poco revolucionó el cine de terror llevándolo a extremos para nada habituales.
La historia se centra en una joven de 12 años que es poseida por un demonio.
El contraste entre la niña normal y la controlada por el mal es muy impactante.
El rol fue interpretado por Linda Blair, una chica seleccionada entre 600 postulantes.
Lo hizo tan bien que fue nominada al Oscar como mejor actriz de reparto, pero se lo llevó Tatum O'neal, y también a un premio Globo de Oro que sí ganó.
La película tuvo diez nominacionas a premios Oscar y consiguió dos. Fuente.

Algunos reporteros incluso sugirieron que Linda Blair luego del filme había tenido un desorden emocional, de la Warner la pusieron a promover el filme para demostrar que era una joven normal de 14 años. Fuente.
Lo que me lleva a armarle este tema es que hallé una nota que muestra como la propia industria del cine norteamericano es muy intolerante, con bastantes tipos repulsivos y tiránicos, donde una casta de poderosos maltrata y desprecia a los propios trabajadores de la misma.
Hollywood es muchas veces una dictadura donde un loquito hace lo que se le canta.
Es una descripción que no se ve habitualmente de lo que pasa detrás de cámaras.
En este caso el protagonista es el director William Friedkin

Cito tres párrafos:
Pese a su estatura mediana y a esa apariencia de intelectual neoyorquino, Friedkin tenía un temperamento exigente y autocrático. Tiraba teléfonos, pateaba decorados, imponía su autoridad con una mezcla de carácter e impostura, como en el pasado lo había hecho su admirado Fritz Lang. El director se sentía a sus anchas con esa imponencia copiada del genio vienés y gobernaba el set de El exorcista como Lang había tiranizado el rodaje de Metrópolis. "Nunca arrojaba ningún objeto letal -recuerda el montajista Evan Lottmann en el libro de Biskind. Todo estaba calculado para atemorizar y dominar".
el presupuesto inicial de cuatro millones de dólares se disparó a 12 millones y medio y Friedkin era tan detallista que cuando alguien del equipo se engripaba y regresaba al set dos o tres días más tarde, descubría que todavía se seguía filmando la misma escena que cuando había tenido el primer estornudo. Friedkin podía permitirse delirios y excentricidades porque llevaba el aval inscrito en su silla de director: "Un Oscar por Contacto en Francia". Estaba claro quién mandaba.
Pese a que la crítica fue dispar con la película, se convirtió en todo un fenómeno: la gente sufría colapsos en el cine, los exhibidores entregaban bolsas para los que vomitaban durante la función, se disparó una paranoia satánica que hizo que las iglesias recibieran día a día peticiones de exorcismo. Además, se rumoreaba que habían ocurrido muertes misteriosas entre el equipo de producción, lo cual alimentó la idea de una "maldición" alrededor de la película. Mientras tanto, las cifras de recaudación eran impresionantes: todavía hoy es el mayor éxito de la Warner si se ajusta la taquilla a los valores actuales. A eso se sumó que se convirtió en la primera película de terror en ser nominada al Oscar como mejor largometraje
Hay un dato que cuenta el final de algún personaje y puede arruinar algo para quien no la haya visto.
Así que tengan eso en cuenta al seguir el próximo enlace.
El artículo que tanto me agradó está firmado por Paula Vázquez Prieto en La Nación.