En esa jerga farsante corporativa hay ejemplos patentes de términos que dicen bien poco de lo que hay detrás, un claro ejemplo es el concepto de "computación en la nube".
El almacenamiento en la nube no es ni más ni menos, que guardar datos particulares en las computadoras de otros, de las cuales uno no es dueño.
Es válido si uno elige hacerlo y como servicio, pero convengamos que no suena igual decir, guardo mis copias de respaldo en "la nube", que "en los servidores de la compañía X".
Otro concepto novedoso y "modernoso" es el de "la internet de las cosas".
En sí mismo no aclara nada, esa es la idea creo yo, disimular lo que hay implícito.
La conexión automática a internet de objetos de uso diario y muy variados que van de aparatos de cocina como heladeras a automóviles, sensores de humo, cámaras de seguridad, artículos de iluminación, acondicionadores de aire etc. etc. etc.
Es conectar mucho más que computadoras, teléfonos, y televisores inteligentes, es conectar muchas cosas más que las que hay hoy.
En inglés se alude al mismo como IoT, por Internet of Things.
La idea es que haya más cosas que gente conectada a internet mandando datos en forma automática.
En 2011 Cisco predecía que en 2020 habrá 50.000 millones de objetos en la Internet de la Cosas. Gartner, en 2013, auguraba 26.000 millones. Otros hablaban de 30.000 millones. Parece mucho, pero es sólo una fracción de lo que se viene.
Todo lo que se conecta internet está identificado, hasta ahora usamos un protocolo IP en versión 4, que identifica unas 4300 millones de máquinas (2 ^32 en realidad), y se queda chico para lo que viene, el concepto de "internet de las cosas" necesita de una nueva versión la 6 , que puede identificar 340 sextillones de aparatos (2 ^128), más precisamente
340 .282.366 .920.938 .463.463 .374.607 .431.768 .211.456
(puse espacios cada seis cifras para que sean evidente los billones, trillones, cuatrillones, quintillones y sextillones).
Esto que es vendido como un futuro rosa donde las luces se prenden solas, y la heladera te avisa que te quedás sin mayonesa, también implica un grado de exposición de cosas personales y privadas expuestas a ser usadas o robadas.

Si hoy se le roba un celular inteligente a alguien, se tiene acceso a una parte muy importante de su vida y su privacidad.
Imaginen el poder que tendría alguien que además tenga acceso a los datos de un hogar inteligente, un auto computarizado, y un sistema de seguridad conectado a internet, o a sistemas de sensores de movimiento.
Dadas las condiciones de seguridad informáticas actuales, el caldo de cultivo que se cocinaría con la IoT es alarmante. No importa el sistema operativo, no importa la aplicación, todo lo digital es vulnerable a ataques. Si además de recolectar y transmitir la información, la Internet de las Cosas obtiene permiso para hacer algo, entonces un ataque sobre objetos peligrosos (un auto, por caso) podría costar vidas. Es una de las conclusiones del IEEE.
El concepto de internet de las cosas y sus riesgos, (fallos en programación, posibilidad de hackeos, y pérdida de privacidad ), es comentado por el editor de tecnología de La Nación, Ariel Torres, en el artículo El lado oscuro de la Internet de las Cosas, de donde tomé las citas, y cuya lectura recomiendo para quien quiera ver más del tema.
Él dice que esta tendencia es inevitable.