Esta historia que sigue es la que más me sorprendió de todas.
Hedy Lamarr
La mujer de la foto es un actriz de finales de los treinta que llegó a ser considerada una de las más bellas en Hollywood.
Nacida en Viena, Austria en 1914, con el nombre de Hedwig Eva Kiesler su nombre artístico fue Hedy Lamarr.
En 1933, a los 18 o 19 años, participó en una producción checoslovaca llamada Ecstasis, donde por primera vez en una película comercial no sólo protagonizaba un desnudo sino que actuaba un orgasmo.
Ese año se casó con Fritz Mandal un rico fabricante de armas que la llevó a sus reuniones de negocios para alejarla del mundo del espectáculo, el magnate estaba involucrado en aeronaves e investigaba sistemas de guiado. Estas reuniones de negocios parece que influyeron en ella. Cansada de ser considerada un objeto decorativo, drogó a la criada que debía vigilarle, salió por una ventana y huyó a Londres en 1937.
Allí conoció al productor Louis B Mayer, de MGM, fue a EEUU y él la convenció para que se cambie el nombre.
Allí se conviertió en una estrella, y muchos la consideraban la mujer más linda de la fábrica de sueños, llegó a hacer más de 30 filmes.
En plena Segunda Guerra Mundial en el verano de 1940 conoció a George Antheil, un músico que trabajaba en Hollywood y que tenía conocimientos de endocrinología, como eran vecinos ella se acercó para preguntarle sobre como agrandar sus senos.
La consecuencia fue asombrosa, un sistema para guiar torpedos.
Durante la misma hablaron de la dominación nazi en Europa, ella era contraria a Hitler.
Al final de la cena, uno de los mayores símbolos sexuales de Hollywood, le anotó su número en el limpiaparabrisas del auto al compositor, cuando al otro día él la llamó, lo citó.
Y se encontraron, ella expuso una idea para evitar que los torpedos controlados por radio fuesen interferidos por el enemigo.
Básicamente si un torpedo se manejaba en una sola frecuencia y esa la averiguaba el enemigo, podía interferirla e inutilizarlo, lo que la joven de 26 años ideó fue
cambiar la frecuencia de transmisión y coordinar al receptor para que cambie la de recepción. De esa forma al usar más de una frecuencia se evitaba que el torpedo pudiese ser interferido.
La contribución del músico fue sugerir el dispositivo que coordinaría los cambios de frecuencia en emisor y receptor, inspirándose en como él había sincronizado 16 pianos en una de sus obras. El dispositivo usaba unos rollos de papapel como los de las pianolas
Luego de meses de trabajo patentaron su idea y el número de frecuencias que proponían usar era 88, como las teclas del piano.
En la Marina yanqui rechazaron la idea de Lamarr y George Antheil, decían que el dispositivo debía ser demasiado grande para que entrara en un torpedo y no consideraron la idea.
Aunque consiguieron la patente, el concepto no se aplicó. Más detalles de la misma,
por acá.
Recién en 1957 cuando los 17 años de monopolio para el inventor habían vencido, técnicos de Sylvania, en forma independiente, usaron el concepto de salto de frecuencia y emplearon la electrónica para sincronizar los cambios y así tener una pieza fundamental para las comunicaciones militares.
Este concepto de salto de frecuencia que se le ocurrió a Lamarr es la base de las comunicaciones de espectro ensanchado que se usa en sistemas inalámbricos que van
desde teléfonos celulares a redes inalámbricas o comunicaciones por satélites.
La idea de la actriz tenía 20 años de adelanto, recién con los transistores se pudo implementar.
Ni Lamarr ni Antheil recibieron nunca un peso por su invento, es más ella murió en el 2000 y vivía en una casa de un dormitorio con una pensión del Gremio de Actores, luego de haber llegado a ganar un cuarto de millón por filme, (eso hace más de medio siglo era mucho).
El rostro que mucho tiempo fue parte de las cajas de Corel Draw era el de ella.
Fuentes:
hedylamarr.org, la
wikipedia,
inventions.org,
ncafe.com.
La nota que dio origen a todo este tema se titula
Geek stars: The secret (nerdy) life of celebrities es de una tal Angela Gunn y se publicó en computerworld.com, llegué a ella gracias a
theinquirer.net.
Actualizo con un dato que desconocía.
En 1997 la Free Software Foundation le dio
un premio como reconocimiento a sus aportes a la tecnología inalámbrica.
Cuando de la EFF se le acercaron para comentarle del reconocimiento , dicen que dijo " ¡Era tiempo!" (
Fuente).