En forma sistemática la casta política simula que busca soluciones a diferentes temas, pero en realidad son pretextos básicos para engañar ciudadanos y no cambiar la esencia de lo que haya que modificar.
Hablan del árbol e ignoran el bosque.
Nadie habla de
- voto no obligatorio,
- de democracia directa, (que el pueblo ya no gobierne completamente por medio de sus "representantes", la casta de incapaces que dirige el país y es principal responsable de la actual decadencia)
- de eliminar las listas sábanas,
- de plebiscitos vinculantes.
Por estos días lo que está de moda es que se hable del voto electrónico.
Suena moderno y eficiente, y básicamente es promovido por gente que no sabe de informática. En mi opinión es más verso para la gilada.
En el tema Crónicas de la Democracia trucha ya me había referido a este tema, específicamente por acá.
En particular criticaba que el voto electrónico impide que los ciudadanos controlen la legalidad del sistema.
Y los partidos chicos, quedarían al margen de cualquier tipo de control al no tener medios económicos como los grandes para auditar el sistema por profesionales.
También criticaba que el gobierno de turno elija a la empresa privada que ponga el sistema informático. (Es como privatizar la elección)
Hay una mayoría de voces que promueven al voto electrónico, y mucha gente que no sabe nada de informática que lo defiende.
Pero también una minoría desconfiada de los políticos que procura que esto no avance, pues pone en riesgo derechos de los ciudadanos.
En abril Javier Smaldone publicó en perfil.com una nota titulada Por qué es peligroso cualquier sistema de voto electrónico
El plantea algo más que un sistema electrónico no puede garantizar un derecho básico de la democracia, el secreto del voto.
En algunos párrafos dice:
En un sistema republicano, el ciudadano debe poder controlar todos los pasos esenciales de la elección sin tener conocimientos técnicos especiales. Estas son, prácticamente, las palabras pronunciadas por la Corte Constitucional de Alemania –el equivalente a nuestra Corte Suprema de Justicia– en 2009, al declarar inconstitucional un sistema de voto electrónico. ¿Qué ocurre si esto no se cumple? Pues que el ciudadano común no tiene más remedio que confiar en la palabra de su Gobierno, de una empresa o, en el mejor de los casos, de un grupo de técnicos capacitados que le asegurarán que el sistema funciona correctamente.
Ahora bien, ¿qué significa "correctamente" cuando hablamos de elecciones en un sistema republicano como el nuestro? Que debe garantizar —tanto como sea posible— simultáneamente dos cosas: exactitud (que la voluntad del votante se vea reflejada en el resultado) y secreto (que nadie pueda saber a quién votó alguien). Lo primero es evidente para todo el mundo, en tanto que lo segundo suele requerir alguna explicación adicional.
Si alguien puede saber a quién votó otra persona, puede ejercer poder sobre su decisión, ya sea premiándolo o castigándolo. Imagínese el lector en víspera de elecciones, sabiendo que todas las encuestas dan como ganador a un candidato, pero teniendo intención de votar por otro. Imagínese además que tiene una fuerte sospecha de que el secreto del voto pueda ser violado. Ejercer plenamente su voluntad pasaría a ser un acto de valor. Quizás en los próximos años podría necesitar de un crédito, de una moratoria, de algún tipo de exención impositiva, y el hecho de figurar en una lista de personas que votaron por la oposición no lo favorecería. La garantía de secreto hace a la diferencia entre querer votar por un candidato y animarse a hacerlo.
Un sistema basado en la confianza en terceros (el Gobierno, una empresa o una elite técnica) no da garantías. Sólo da la posibilidad de creer o no creer en él.
Para cualquier persona que vota, es mucho más facil ver que nadie lo espía en un cuarto oscuro, que en un sistema de votación electrónica.
Es interesante la nota y aconsejo su lectura.

Para mí
Smaldone es un tipo muy anti-k, y una personalidad destacada en Twitter local , en lo que hace a críticas políticas, me desagrada que es hasta irrespetuoso en sus respuestas.
Pero también creo que opina con criterio y argumentos, es como un Lanata de las redes sociales. En este caso sus críticas, estimo tienen que ver más con la implementación del voto electrónico de Macri en la Capital Federal.