Es una aplicación para dispositivos móviles principalmente, aunque usable desde la web también.
Cuando dos usuarios manifiestan estar interesados uno en el otro, el programa los pone en contacto.

En Europa piensan un poco más sobre los derechos de los ciudadanos que en nuestro país, allí alguien puede pedir a una empresa que le entregue los datos personales que posee.
Judith Duportail es usuaria de este servicio desde diciembre del 2013, en ese lapso se contactó con 870 personas.
Y pidió a Tinder que le de la información que tenía sobre ella.
Traduzco:
Alrededor de 800 páginas volvieron conteniendo información como mis "me gusta" de Facebook, enlaces a donde hubieran estado mis fotos de Instagram si no hubiera borrado previamente mi cuenta asociada, mi educación , el rango de hombres en los que estaba interesada, el número de amigos de Facebook que tenía, cuando pasó y dónde cada conversación con cada una de mis conocidos ... la lista sigue.
La mujer vio como había consentido dar a conocer mucho de ella, ubicaciones, intereses y trabajos, fotos, gustos musicales y hasta lo que le gusta comer.
En sus 1700 mensajes desde que usuaba Tinder la mujer vio como Tinder registraba sus esperanzas, temores, preferencias sexuales y más profundos secretos.
La política de Tinder da a conocer expresamente que los datos de la gente pueden ser usados para enviar publicidad dirigida. También aclaran que "no debe espera que su información personal, charlas, u otras comunicaciones permanezcan siempre seguras".
Cuando contactó a Tinder y preguntó por qué necesita tanta información de uno, un vocero de la empresa le dijo que
"Para personalizar la experiencia por cada uno de los usuarios alrededor del mundo", y que "Nuestras herramientas para lograr parejas, (matches en inglés), son dinámicias y consideran varios factores cuando muestran potenciales coincidencias para personalizar la experiencia para cada uno de nuestros usuarios".
Pero cuando preguntó cómo esas coincidencias eran personalizadas usando su información y qué tipos de perfiles eran mostrados como resultado, el vocero le respondió:
"Nuestras herramientas de emparejamiento son parte central de nuestra tecnología y propiedad intelectual, y estamos básicamente impedidos de compartir información sobre nuestras herramientas propietarias"
Fuente: el artículo I asked Tinder for my data. It sent me 800 pages of my deepest, darkest secrets en The Guardian.

Para mí
Es muy difícil aceptar que la gente de datos personales sin pensar a lo que se exponen y cómo su intimidad es expuesta son espiados en todo momento. Mientras unos pocos se llenan de plata con eso.
Cada vez más las redes sociales se vinculan, y cómo si la información de cada una no les alcanzara, además toman datos una de otra, para espiar mejor a los usuarios.
Acá cuentan cómo Tinder tiene acceso a Facebook y a Instagram.
Todos los colosos de internet guardan cada coma de sus usuarios.
Si alguien sale un tiempo con una persona, y años después el segundo se enrola en un movimiento terrorista, o participa en un crimen o comete alguna atrocidad, y eso es conocido por una empresa que quiere tomar como empleado al primero, tal vez, siendo completamente inocente le nieguen la contratación.
Si alguien comenta con una persona por internet, usando una red social de un problema serio de salud, depresión, o cáncer, si tiene suerte le van a mandar publicidad de remedios, y si no la tiene tal vez le nieguen un ascenso.
Ni hablar si un cracker se roba las bases de datos de estas empresas. Sabría muchísimo de un blanco, donde vive, como se mueve, a qué hora se conecta, sus gustos sexuales, su trabajo, etc.
Imaginen lo que podría hacer un estado corrupto y totalitario con esos datos, sabrían qué hace la familia de un opositor, quienes son amigos de sus hijos y sus conocidos , a quién secuestrar para evitar una apelación de un fiscal o que se presente una acusación ... (Esto que suena a filme policial negro, en la realidad pasa, Nisman es un gran ejemplo, y el secuestro del hijo de un fiscal de investigaba a Néstor Kirchner también, lo conté por acá).
En la nota mencionada alguien da un explicación de por qué en general los seres humanos no tienen en cuenta lo que valen sus datos. Traduzco del artículo :
"Vos sos tentada para dar toda esta información" dice Luke Stark, un sociólogo de tecnología digital en la Universidad de Dartmouth. "Aplicaciones como Tinder toman ventaja de un simple fenómeno emocional; no podemos tocar los datos. Por eso es que ver todo impreso te impacta. Somos criaturas físicas. Necesitamos lo material".
Creo que eso es muy cierto y por eso si alguien abre un sobre enviado por correo en papel es un delito, y en cambio de Microsoft y Google escanean los mensajes y miran los textos para ver que palabras se usan, no pasa nada.